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Normalmente nos fijamos en residuos materiales a la hora de hablar de cuidar el medio ambiente, sin embargo, también deben importarnos los productos orgánicos, es decir, la comida y las sobras que generamos.

Hablamos de todo el proceso relativo al consumo alimentario, desde la defensa por un comercio justo del sector, hasta el correcto tratamiento de los residuos.

Claro está que el reciclaje por recogida selectiva no es la única opción que tenemos disponible. De hecho, en base a la iniciativa «save food», se ha desarrollado la tendencia por aprovechar al máximo las sobras de comida. Es lo que se conoce como «cocina de aprovechamiento«.

¿Qué hacer con las sobras de comida?

Con las sobras de comida tenemos principalmente 3 opciones. Podemos guardarlas, podemos desecharlas o podemos aprovecharlas, que sería lo que llamamos cocina de aprovechamiento.

Lo ideal, siempre que sea posible, es guardarlas. Muchas comidas se pueden conservar perfectamente para el día siguiente en el frigorífico.

Desecharlas por el hecho de que estén empezadas o no estén en su totalidad, implica una práctica de consumo poco responsable.

No obstante, también es necesario entender que la comida no se puede guardar eternamente. Por tanto, siempre priorizaremos la salud.

La segunda opción que comentamos sobre las sobras de comida es eliminarlas, algo que sí podemos hacer de forma responsable.

En la actualidad, podemos ampliar nuestra recogida selectiva de residuos domésticos, incluyendo a la lista los productos orgánicos desechados, que debemos depositar en el contenedor marrón.

Pero quizás lo que más nos convenga a nivel nutricional y económico, además de ser respetuoso con el medio ambiente, es «reciclar» la comida o, lo que es lo mismo, aprovechar la sobras de comida.

Recetas de aprovechamiento

La tendencia por la comida de aprovechamiento y el potencial que nos ofrece Internet, como difusión de la información, ha extendido recetas de este tipo por todo el mundo, así como trucos que podemos aprovechar en nuestro día a día.

Una de las recetas más extendida es la de las croquetas. Podemos aprovechar todo tipo de trocitos de carne que nos sobren de anteriores preparaciones, picarlas y crear unas clásicas croquetas con sabor a sostenibilidad.

Si quieres algo más elaborado, la pasta puede ser el aliado que estás buscando. Tanto la lasaña como los canelones, son las recetas idóneas, en las que combinar diferentes variedades de ingredientes, como por ejemplo carne, pescado o incluso verduras. Un poco de pasta, algo de bechamel y tomate si te gusta, es lo que necesitas para unos platos deliciosos de comida de aprovechamiento.

De hecho, las verduras, como las hortalizas, sobran en frecuentes ocasiones porque no siempre se utilizan en su totalidad.

Si notas que ya no vas a poder conservarlas mucho tiempo más, siempre puedes crear con ellas una sopa del estilo que más te guste. Con unos fideos añadidos, tendrás un plato sustancioso y lleno de sabor.

Para los postres, las sobras de frutas vienen muy bien, tanto para combinar con helados, como también para hacer exquisitas macedonias.