En el entorno industrial, la logística, el transporte y el almacenamiento de materias primas, aceites y productos químicos dependen en gran medida de envases de alta capacidad. Sin embargo, una vez agotada su vida útil, surge un reto crítico en la gestión de residuos de cualquier planta. Saber cómo reciclar bidones de plástico grandes no solo es una cuestión de eficiencia operativa y ahorro de costes, sino una exigencia ineludible bajo el marco normativo actual, como la Ley 7/2022 de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular y el reciente Real Decreto 1055/2022 de Envases y Residuos de Envases.
A nivel industrial, la inmensa mayoría de estos recipientes están fabricados en Polietileno de Alta Densidad (PEAD o HDPE), un polímero extremadamente resistente pero 100% reciclable. Para reciclar bidones de plastico de forma técnica y segura, el proceso consta de varias fases:
- Clasificación y Evaluación: Se determina si el bidón ha contenido sustancias peligrosas (tóxicas, inflamables o corrosivas) o no peligrosas. Esto marca la vía de tratamiento legal a seguir.
- Descontaminación y Lavado Industrial: Es el paso más crítico. Los bidones se someten a procesos de lavado exhaustivo con agentes químicos y agua a presión para eliminar cualquier resto del producto original, garantizando la neutralización de los lodos resultantes.
- Triturado y Extrusión: Una vez limpios, los bidones pasan por molinos trituradores donde se reducen a pequeñas escamas (flakes). Posteriormente, este material se funde y se extruye para formar nueva granza de plástico, lista para ser inyectada en nuevos procesos industriales.
Beneficios ambientales del reciclaje de bidones de plástico
La integración de la valorización de envases en la política medioambiental de una empresa no solo asegura el cumplimiento de la ley, sino que consolida su compromiso con la sostenibilidad y la gobernanza (criterios ESG). Los principales beneficios de reciclar estos elementos incluyen:
- Reducción drástica de la huella de carbono: La fabricación de plástico virgen requiere una alta intensidad energética. Utilizar plástico recuperado disminuye enormemente las emisiones de CO2 a la atmósfera.
- Ahorro de recursos fósiles: Al estar derivados del petróleo, cada tonelada de plástico que se recicla supone un ahorro directo de materias primas no renovables y de agua.
- Fomento de la economía circular: El procesamiento adecuado de estos residuos permite la reintroducción del material en la cadena de suministro. Con esta granza recuperada se pueden fabricar desde tuberías de uso agrícola hasta nuevos bidones reciclados homologados, cerrando el ciclo de vida del material y promoviendo el «residuo cero».
- Prevención de la contaminación de suelos y acuíferos: Una gestión deficiente de bidones que hayan contenido químicos supone un riesgo altísimo de vertidos tóxicos. Su reciclaje controlado elimina de raíz este riesgo ambiental.
Dónde acudir para el reciclado de bidones de plástico
A diferencia de los envases comerciales o domésticos, una industria no puede delegar la gestión de sus recipientes de gran formato en los circuitos de recogida municipales. Un Responsable de Medio Ambiente o Gerente de Planta necesita asegurar la trazabilidad documental completa del residuo, obteniendo los certificados de correcta gestión que exigen las autoridades medioambientales.
Por tanto, ante la duda de dónde acudir para dar de baja estos materiales, la única vía segura y legal es recurrir a un Gestor Autorizado de Residuos con capacidad técnica para tratar plásticos y, en su caso, residuos peligrosos.
En Derichebourg España, somos líderes en la gestión integral de residuos y servicios medioambientales para la industria. Contamos con las instalaciones, las certificaciones y la experiencia necesaria para recoger, transportar y valorizar los envases plásticos de tu planta, asegurando que cada proceso se alinee con las normativas europeas más estrictas.






