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chatarra ferrosa

En Grupo Lyrsa tratamos en procesos de reciclaje las llamadas chatarras ferrosas, que representan uno de los elementos más importantes del reciclado en todo el mundo.

Qué es la chatarra ferrosa

La chatarra ferrosa es denominada de esta forma porque entre sus componentes se encuentra el hierro. Es preciso señalar que entra en esta categoría tanto metales como aleaciones de metales.

También es un concepto clave en la distinción con la chatarra no ferrosa, que es como puede adivinarse la que está compuesta de metales que en su composición no cuentan con el hierro.

Proceso de reciclaje de chatarra ferrosa

Cuando la chatarra ferrosa llega a las instalaciones de Grupo Lyrsa se inicia la primera fase del proceso de reciclaje, que consiste en la clasificación y homogeneización de las chatarras.

En base a las necesidades de nuestros clientes, adecuamos los materiales en función de categorías diferentes. Para poder hacerlo con eficiencia, aprovechamos prensas cizalla en todos nuestros centros, especialmente útiles con las chatarras ferrosas.

Otra maquinaria que nos ayuda en el proceso de reciclaje es la existente en nuestras plantas fragmentadoras, disponibles en Madrid, Sevilla y Álava.

También contamos con prensas móviles encargadas de compactar los materiales. Cuando se realiza esta compactación, el producto resultante es mucho más fácil de transportar. De esta forma, podemos utilizar la chatarra ferrosa reciclada en prácticas formas, que transportamos con nuestros propios vehículos.

Además de la clasificación, también realizamos un llamado control radiológico de los materiales tratados. El objetivo de este proceso es impedir que el producto resultante contenga fuentes contaminantes, es decir, otros materiales que pueden «contaminar» el que queremos enviar a nuestros clientes.

El transporte también es clave en el proceso de reciclaje de la chatarra ferrosa. En Grupo Lyrsa contamos con una amplia flota de camiones que además incluyen grúa y otros medios con los que pueden retirar los materiales.

Los vehículos de transporte que forman parte de nuestra flota, son utilizados principalmente en el inicio y el final del proceso de reciclaje de chatarra ferrosa. En el inicio porque se encargan de la recogida de esta chatarra. Es importante saber, además, que nosotros contamos con nuestros propios contenedores de estos materiales, con lo que nos es más fácil tanto el transporte como el almacenamiento temporal de los mismos.

Por otra parte, debemos hacer llegar el material reciclado correctamente y sin contaminantes a nuestros clientes. Para lograrlo en el menor tiempo posible y garantizando siempre su perfecta conservación, también nos valemos de nuestra flota de camiones, que recorren todo el territorio nacional para cerrar el proceso de reciclaje de chatarra.

Los usos ilimitados de los metales ferrosos

El hecho de que las chatarras ferrosas sean las más recicladas tiene importantes razones que lo justifican. En primer lugar, por la resistencia que aportan los metales ferrosos, así como por la durabilidad que pueden ofrecer.

De hecho, en construcción son el elemento más útil precisamente por la resistencia que garantizan con el paso de los años. El acero suave, que es uno de los metales ferrosos más famosos, puede usarse para construir rascacielos y puentes de gran extensión.

Pero las aplicaciones de los metales ferrosos son innumerables. Automóviles, tuberías, viviendas, motores, electrodomésticos, etc.

Algunos de los metales ferrosos más conocidos que podemos encontrar en este tipo de chatarra son el acero, el aluminio o el hierro. De hecho existen decenas de categorías, por eso es tan importante que realicemos la correspondiente clasificación de todos los materiales que llegan a nuestras instalaciones.

Pero sin duda, el gran valor que tienen las chatarras ferrosas es que la durabilidad que ofrecen en su formato original, se mantiene prácticamente inalterable en su formato reciclado.

Es decir que podemos seguir aprovechando sus valores de resistencia y duración, sin temor a que el desgaste con el paso del tiempo o a que el proceso por el que ha tenido que pasar le hayan afectado.

Además, como también sucede con otros materiales reciclados, el uso de chatarras ferrosas clasificadas y tratadas, permite a la empresa un importante ahorro energético. El metal reciclado es más fácil de utilizar que si se tiene que extraer desde la materia prima, con un ahorro tanto de energía como de tiempo.

A estos dos valores se une el ahorro económico. La empresa no depende tanto de la materia prima que se debe obtener de la fuente original. También ahorra en términos de transporte y tratamiento. En definitiva, resulta más económico y sostenible aprovechar estos materiales ferrosos reciclados, consiguiendo así productos mucho más ecológicos e igual de efectivos.