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aparatos electrónicos

El reciclaje de metales es uno de los más importantes actualmente, en especial por la necesidad de reciclar baterías y, de forma general, por el reciclaje de aparatos electrónicos, que cada vez están más presentes en nuestra vida diaria.

El abuso de aparatos electrónicos en la sociedad actual

Teléfono móvil, tablets, ordenadores portátiles, de sobremesa, smart TV o peor todavía, televisiones viejas de tubo catódico, wereables… la cantidad y variedad de aparatos electrónicos que se convierten inevitablemente en residuos electrónicos es cada vez mayor, conforme las nuevas tecnologías nos ofrecen más alternativas.

Hoy en día vivimos un auténtico abuso de aparatos electrónicos. Todo pasa por la tecnología. Tenemos televisiones inteligentes, bombillas y aparatos de aire acondicionado con WiFi, asistentes virtuales y, por descontado, los reyes del sector que son los smartphones.

El abuso no solo viene en cantidad, sino en incentivo del consumismo. Los usuarios compramos muchos de los aparatos electrónicos por aprovechar sus prestaciones, más que por necesidad. Un teléfono móvil muchas veces se termina desechando a favor de uno nuevo, a pesar de que mantiene sus funciones más o menos estables.

El problema de la cantidad de desechos tecnológicos

La falta de concienciación en el reciclaje de aparatos electrónicos motiva una consecuencia muy clara. Cuando un usuario ya no quiere utilizar un producto tecnológico, lo tira al contenedor.

Solo en el segundo trimestre de 2019, la venta de teléfonos móviles en todo el mundo alcanzó aproximadamente los 359 millones de terminales comercializados. Como es lógico, no todo el mundo que compró un móvil lo hacía por primera vez. En lugar de ello, retiraban el anterior por el nuevo.

Esto nos plantea una cantidad imponente de desechos tecnológicos y solo estamos hablando de teléfonos móviles. Si juntamos cualquier residuo electrónico existente, estamos ante un verdadero problema medioambiental.

La cantidad de desechos tecnológicos ocupa espacio en los vertederos. A nivel de masa ya está siendo un verdadero quebradero de cabeza, ver cómo los desechos electrónicos siguen creciendo y ocupando más y más espacio.

Por descontado, existe la contaminación tecnológica. Estos residuos electrónicos despiden metales pesados en el ecosistema donde se encuentren. Mercurio, plomo, aluminio, cadmio, cromo… La cantidad depende de cada dispositivo móvil, pero su efecto es en todos los casos de alta gravedad, tanto para el entorno natural como para las personas que están expuestas a él.

También se genera basura electrónica. Los entornos naturales (bosques, playas, mar) terminan recibiendo algunos de estos residuos tecnológicos, muchas veces por la falta de concienciación social, hacia la necesidad y beneficios del reciclaje de aparatos electrónicos.

Cómo reciclar aparatos tecnológicos

La mejor forma de reciclar aparatos tecnológicos es llevándolos a puntos de recogida existentes en la ciudad. Cada vez más empresas se suman a ofrecer este tipo de instalaciones y su posterior gestión, con el fin de minimizar todo lo posible su impacto en el medioambiente.

En Lyrsa, por ejemplo, ofrecemos un servicio tanto de contenedores de reciclaje como de recogida de estos contenedores y sus residuos electrónicos, para posteriormente tratarlos en nuestras plantas de reciclaje de la manera más oportuna.

No debemos descartar tampoco, que podemos reciclar aparatos tecnológicos motivando una segunda vida útil de nuestros dispositivos. Si todavía funcionan correctamente, pueden ser de utilidad para otras personas y seguro que es mejor que dejarlos en cualquier contenedor o, sobre todo, que convertirlos en basura electrónica existente en nuestro entorno.

El reciclaje de baterías y chatarra metálica de los objetos tecnológicos

De entre los objetos tecnológicos reciclados, distinguimos sobre todo los beneficios funcionales y medioambientales que nos ofrece el reciclaje de baterías. Muchos dispositivos, sobre todo los teléfonos móviles, disponen de este tipo de accesorios.

En Grupo Lyrsa abarcamos todas las fases de reciclaje de aparatos electrónicos y de baterías. Las recogemos, trituramos, separamos sus compuestos y los fundimos para poder aprovechar de nuevo este material o aleaciones del mismo, casi siempre para la creación de nuevas baterías.

En nuestras plantas de Recobat en Pina de Ebro y Albalate del Arzobispo, por ejemplo, nos encargamos de la trituración y separación de estos elementos. Para ello neutralizamos el ácido de la batería y obtenemos compuestos de plomo, distinguiendo entre óxidos y metálicos.

En este proceso también separamos el polipropileno de las carcasas para enviarlo directamente a las plantas de reciclaje de plásticos, otro problema de gravedad que afecta a nuestro entorno.

Además de las baterías, los aparatos electrónicos generan una inmensa cantidad de chatarra metálica. El reciclaje de metales se ha visto estos años impulsado por este incremento notable de desechos tecnológicos en forma de chatarra, que debe ser tratada de forma adecuada.

Cualquier producto electrónico está formado por una gran cantidad de componentes. Si nos centramos solo en los teléfonos móviles, mediante el proceso de reciclaje obtenemos cobre, estaño, aluminio, zinc y hasta oro o paladio, entre muchos otros. Todos ellos con propiedades de gran utilidad, para la fabricación de otros materiales.