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En la gestión de residuos peligrosos tenemos que incluir también los residuos nucleares en España.

La radioactividad que presenta una parte de estos residuos, hace necesario aplicar acciones específicas de contención y almacenamiento, con el fin de que no supongan riesgo alguno ni para el entorno ni para los seres vivos de la zona.

¿Qué se hace con los residuos nucleares en España?

Los residuos radiactivos en España se generan por la actividad que esta industria energética lleva a cabo en distintos puntos del territorio nacional.

No obstante, hay que ser consciente de lo que representan realmente estos residuos, tanto a nivel cuantitativo como también en relación a su peligrosidad.

De todos ellos, solamente el 3% son los más peligrosos de todos, porque acumulan el 95% del total de reactividad.

A nivel práctico estamos hablando de poca materia y esa es la ventaja de esta industria. La energía nuclear se aprovecha utilizando mínimo combustible para producir inmensas cantidades de electricidad.

Por ejemplo, un reactor que genere electricidad para una persona durante todo 1 año, creará residuos que serán del tamaño de aproximadamente un ladrillo. De ese ladrillo, apenas 5 gramos es la proporción equivalente a residuos de mayor peligro.

Clasificación de residuos radiactivos

Para saber qué se hace con los residuos nucleares en España antes es preciso realizar una clasificación de los mismos. Hoy en día se distinguen principalmente 3 clases:

  • Residuos nucleares de baja radiactividad.
  • Residuos nucleares de media radiactividad.
  • Residuos nucleares de alta radiactividad.

¿Cómo se tratan los residuos nucleares?

Todos ellos siguen el mismo procedimiento, es decir, ser destinados a almacenes de residuos nucleares en España. La diferencia está en que cada uno de estos almacenes dispondrá de medidas y materiales diferentes en función de la clasificación de los residuos.

Son los llamados cementerios nucleares, donde se almacenan estos residuos con las medidas de contención adecuadas, para que no supongan ningún peligro durante todo el período de tiempo necesario hasta que dejen de ser radioactivos.

El problema que sí tiene este tipo de energía es que sus residuos mantienen la radioactividad durante mucho tiempo. Los de la clasificación más alta pueden tardar hasta 100.000 años en que desaparezca del todo.

Por tanto, el almacenamiento de residuos nucleares en España se realiza (sobre todo para los de más alta radioactividad), metiéndolos en bidones de acero, que son solidificados con alquitrán o con cemento.

Luego se buscan repositorios geológicos que sean lo suficientemente profundos, que no corran riesgo de sufrir un terremoto o un fenómeno natural similar y que estén lo más lejos posible tanto de la superficie como de acuíferos.

Al mismo tiempo, los bidones se almacenan en contenedores, que son recubiertos de hormigón y de otro material impermeable con al menos dos metros de grosor.

Reglamentación sobre la gestión de residuos nucleares

Todas estas medidas cautelares se basan en el Real Decreto 102/2014, de 21 de febrero, elaborado específicamente para la gestión responsable y segura del combustible nuclear gastado y los residuos radiactivos en España.